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Cálculo de la huella de carbono (metodología MC3)

 

 

¿Qué es la huella del carbono?:


Es la conversión de todos los impactos ambientales de una organización (tanto de lo que entra -consumos- como de lo que sale -desechos-) a carbono o a emisiones equivalentes de CO2. Una vez conocidas, si cada uno toma medidas para frenar sus emisiones equivalentes de CO2 se conseguirá un importante avance para frenar el cambio climático. Es ese efecto de responsabilidad dividida la que nos permite afirmar que esta herramienta puede ser una de las principales medidas que se puedan poner en marcha para evitar los efectos climáticos que se auguran.

 

Aunque casi desconocido hace apenas dos años, la huella del carbono es un método de contabilidad de carbono (y un indicador integrado, a su vez) que en estos momentos se propaga rápidamente, motivo por el cual está siendo denominado, para muchos, el indicador del siglo XXI. El problema de tan rápida difusión es, no obstante, la reciente aparición de muchas calculadoras de carbono (1) que no han contado con el suficiente período de desarrollo, cuestión que intenta paliar la metodología MC3 la cual convierte a carbono todos los tipos de consumos posibles (combustibles, electricidad, materiales, obras, servicios, suelo, agua, recursos agrícolas, ganaderos, pesqueros y forestales) y cuyas principales ventajas se muestran más abajo.

 

(1) Diversificación que no resuelven los estándares de reporte, como ISO 14064 o el Protocolo de GEI, ya que son estándares de emisión de informes pero no de cálculo propiamente dicho. Estos estándares son perfectamente compatibles con la metodologia MC3.

 

 

 

Antecedentes

La herramienta y metodología MC3 se empezó a desarrollar a finales del año 2000 como consecuencia de la aplicación de la huella ecológica “clásica” (tradicionalmente aplicada a naciones y territorios) en empresas, instituciones, Ayuntamientos y organizaciones en general. Mientras que el método original de huella ecológica (desarrollado por Rees y Wackernagel) comenzó aplicándose en países, regiones o municipios, en el año 1996, su aplicación a organizaciones utilizando MC3 comenzó a aplicarse en el año 2004.

 

Desde entonces se ha aplicado a pequeña escala en concesionarios de vehículos, universidades, estaciones de ferrocarril, empresas de alimentación, vertederos, depuradoras de aguas y otras. Para estos trabajos se ha contado con la colaboración de varias universidades españolas entre las que destacan las de Oviedo, Santander, Valencia, Cádiz y Santiago de Compostela. Con esta última se ha colaborado muy estrechamente y en el año 2009 se ha realizado la primera tesis doctoral en la metodología. Actualmente, se está ultimando la versión 2 que recoge gran parte de las mejoras detectadas en estos años.

 

Se cuenta con más de 20 publicaciones en revistas nacionales e internacionales, un libro publicado otro en elaboración: “La huella del carbono, un indicador estratégico de sostenibilidad”.

 

Tras casi 10 años de desarrollo, se ha realizado la transferencia de tecnología al Instituto Huella de Carbono, para su difusión comercial.

 

 

 

Ventajas de la metodología MC3 de cálculo de “Huella de carbono”

 

El “método compuesto de las cuentas contables” o MC3 presenta las siguientes ventajas:

 

1.- Es totalmente transparente pues todos los factores de conversión están “a la vista” en la herramienta entregada (una hoja de cálculo) y puede ser empleado por todo el mundo. Los factores de emisión pueden sustituirse libremente cuando la organización evidencia datos sectoriales más precisos que los incluidos.

 

2.- Es una metodología objetiva, pues todos los datos de consumos se obtienen directamente a partir de las cuentas contables de la organización.

 

3.- Es un método “compuesto”, lo cual significa que deriva de la huella ecológica de Wackernagel, su creador. Esto le da gran valor añadido al indicador ya que permite ofrecer los datos en dos unidades totalmente significativas y comprensibles, como son las hectáreas bioproductivas y las emisiones de CO2. La huella ecológica está siendo utilizada también a gran escala en todos los países del mundo. Además, varias fuentes de “emisiones indirectas” de carbono solo se pueden obtener a partir de la huella ecológica.

 

4.- Es una metodología simple, ya que podría considerarse una “extensión” de los métodos más sencillos de huella de carbono basados en los factores de emisión de los combustibles y la electricidad. Una organización que esté calculando su huella de carbono convirtiendo sus consumos de combustibles y de electricidad en base a los factores de emisión disponibles en el mercado (lo más frecuente en estos momentos), no está haciendo otra cosa que dar los primeros pasos para aplicar MC3. Esta última tan solo amplia y completa sustancialmente esos cálculos básicos, y emite normas para homogeneizar los mismos. Por tanto, al contrario que otros métodos basados en ciclo de vida enfocado a procesos (ver más abajo, puntos 6 y 7), la herramienta puede ser utilizada por cualquier técnico de medio ambiente.

 

5.- Es completa, ya que, partiendo de los cálculos simples citados, se amplia con la totalidad de categorías de consumo conocidas (o fuentes de emisión). Incluye incluso, como se dijo más arriba, las fuentes derivadas del uso del suelo y del consumo de recursos orgánicos (aspecto este que no incluyen otros métodos que no utilicen la huella ecológica como factor de conversión).

 

6.- Permite calcular ciclos de vida “enfocados a la organización”. La mayor parte de los métodos de cálculo de ciclo de vida de bienes, si no todos, son muy incompletos ya que presentan un “enfoque al producto” (como PAS 2050), frente al “enfoque a la organización” de la metodología MC3. En el primer caso, el análisis de inventario incluye aquellos materiales, energía y recursos empleados en la obtención o fabricación del producto, excluyendo muchos otros productos y consumos que no son tan evidentes y que parece que afectan más a la organización.

 

7.- Permite el ecoetiquetado de bienes y servicios. El cálculo del ciclo de vida así descrito permite ecoetiquetar, ¡con la huella completa¡ cualquier producto. La principal ventaja del enfoque a la organización es que la transmisión de la información es directa de una empresa a otra, a través del etiquetado.

 
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